¡Centroamérica, Dominicana y Panamá no pueden seguir mirando hacia otro lado!
Daniel Ortega acaba de decir, sin disimulo alguno, lo que ya era evidente desde hace años: en Nicaragua no volverá a haber elecciones. Durante el acto del 47º aniversario de la Revolución Sandinista, el mandatario anunció que trabajará con la Asamblea Nacional, que él mismo controla, para "poner un muro" legal a cualquier partido opositor que aspire a llegar al gobierno por la vía electoral. No es una amenaza retórica; es la cancelación formal, anunciada por el propio jefe de Estado, de los comicios previstos para 2027. Las reacciones internacionales no se han hecho esperar, confirmando la gravedad histórica del momento. El Departamento de Estado de EE. UU., en voz del secretario Marco Rubio, urgió a la comunidad internacional a actuar en bloque y detener cualquier trato convencional ("business as usual") con la dictadura. Por su parte, la Cancillería panameña llamó a consultas a su embajador en Managua, calificando el anuncio como un «fuerte agravio a los principi...