PANAMÁ LE TIENE MIEDO A SU PROPIO POTENCIAL
Cada vez que alguien pregunta por qué Panamá no genera las empresas y los empleos que su economía podría dar de sobra, la respuesta oficial se va por las nubes: tasas de interés, inversión extranjera, el Canal, la banca… Todo muy respetable. Pero yo, que llevo años peleando con el aparato regulatorio panameño desde adentro, te lo digo con claridad: el freno más grande no está en la macroeconomía. Está en el trámite innecesario, absurdo y, muchas veces, deliberadamente estúpido. Abrir un negocio en este país es una carrera de obstáculos diseñada para desgastarte. Empiezas con el Aviso de Operación, esa “simple notificación” que la ley inventó… y que en la práctica se convirtió en un permiso disfrazado donde el funcionario te pide cosas que la propia ley prohíbe exigir. Luego vienen los permisos sanitarios que tratan igual a una fábrica de químicos que a la señora que vende queques en el barrio. El Cuerpo de Bomberos, el municipio, los ministerios… todos actúan como si cada n...